La expansión de los modelos 1 a 1 en la región más el incremento del consumo de otros dispositivos móviles como tabletas y celulares configuran una nueva forma de presencialidad en la vida cotidiana que desafía las categorías modernas de tiempo y espacio. Esta realidad supone un desafío para repensar nociones como “conocimiento” y “aprendizaje” y, en consecuencia, los formatos institucionales y las nuevas formas de producción y circulación de los contenidos educativos.

Algunos interrogantes para pensar la temática: ¿Hasta qué punto los nuevos recursos y sus dispositivos configuran nuevas formas de diseñar procesos pedagógicos? ¿Cómo se definen los procesos m-learning y cuáles son los aportes a los procesos formativos? ¿Existe una nueva ecología de las instituciones? ¿qué aportan las licencias de libre circulación a las instituciones educativas? ¿Cómo lograr la construcción de una red sustentable de colaboración entre todos los actores para favorecer el uso de las herramientas tecnológicas y la durabilidad necesaria?

En este contexto la propuesta apunta a problematizar esta realidad y debatir políticas públicas que incidan en ella.